Plantación de los Abetos
Cuando termina la Navidad, la plantación de los Abetos es una práctica muy común, sobre todo si ya lo compramos en su momento bien enraizado, pensando en el lugar destacado que ocupará en el jardín.
Esta es una tarea que si vamos a realizarla debe de ejecutarse pronto. Nada más terminar la Navidad hay que sacar el abeto al exterior. Recordemos que es una planta de exterior y no aguanta bien los interiores de la casa y menos con falta de luz y con calefacción.
Si la plantación de los Abetos la hacemos en el jardín, lo primero será elegir el lugar adecuado, teniendo en cuenta que vivirá allí el resto de su vida… que son muchísimos años. Por lo tanto, debemos tener presente sus futuras dimensiones, así como que el lugar sea soleado y tenga una capa de tierra generosa.
Para plantarlo, hay que excavar un hoyo que dependiendo del tamaño de la maceta, irá desde 0,50 a 1 metro de ancho por 0,50 a 0,70 metros de profundidad.
Si el Abeto es grande o la zona está expuesta al viento, será necesario prever la instalación de uno o varios tutores.

En el fondo del hoyo colocaremos una capa de tierra volcánica o cualquier otro material de drenaje, para evitar encharcamientos que puedan provocar la pudrición de las raíces.
A la tierra destinada a rellenar del hoyo la enriqueceremos con un Sustrato Universal o Sustrato de plantación. La dosis de mezcla irá del 20 al 60% en función de la calidad de la tierra del jardín.
Llenaremos el hoyo con agua para crear un gran ‘bulbo húmedo’ inicial para facilitar, con los riegos sucesivos, una distribución correcta de la humedad en el terreno.
Seguidamente sacaremos el Abeto del contenedor y si no se desprende fácilmente, lo sumergiremos en agua durante unos minutos para facilitar su extracción. Recordemos que como se trata de una conífera, no hay que dar nunca cortes ni en las raíces ni en el follaje durante su plantación.
Introduciremos el cepellón en el hoyo evitando el no enterrarlo demasiado; su parte superior no debe estar a más de 5 ó 6 centímetros por debajo del nivel del suelo.
Rellenaremos con la mezcla enriquecida con el sustrato y apisonaremos ligeramente con el pie, sin dañar el cepellón. Es recomendable el formar un alcorque alrededor del hoyo para facilitar su riego. Regaremos inmediatamente y de forma abundantemente para completar el asentamiento del terreno.






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